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domingo, setiembre 13, 2009

El Señor de Santa Catalina

Esta noche mientras caminaba por la cuadra 6 de la Av. Grau pude observar un grupo de personas congregadas y que devotamente caminaban a pasos pequeños en medio de la calle, y con ellas una imagen del denominado Señor de Santa Catalina.

No soy amigo de las imágenes, pero pregunté a una señora que acompañaba la reunión, ¿cuán importante era el Señor de Santa Catalina?, la señora me miró sorprendida pero con una sonrisa que se iba dibujando conforme me hablaba, me decía, que cómo no iba a ser importante CRISTO.

En efecto, para ella y el grueso de los acompañantes, la imagen les hacía recordar el sacrificio de CRISTO en la cruz, y que por medio de aquel sacrificio, ellos tenían vida.

Pero, en donde la teología se puede volver dogmática, mejor dejar que las imágenes nos cuenten la historia




domingo, junio 29, 2008

John Stott - La Cruz de Cristo (El corazón del evangelio es el dolor de Dios)

Estoy leyendo en esta semana el libro de John Stott "La cruz de Cristo", un excelente tratado sobre la realidad de la expiación por medio de la obra de Jesús de Nazareth, obra que precisamente es una manifestación del dolor de Dios. Puedes bajar el libro aquí.
Un fragmento que me llamó la atención:
"El mejor modo de hacer frente al punto de vista tradicional sobre la impasibilidad de Dios es preguntar "qué significado puede haber en un amor que no le resulta costoso al que ama': Si el amor es desprendido, inevitablemente es vulnerable al dolor, por cuanto se expone a la posibilidad del rechazo y el insulto. Es "la aseveración cristiana fundamental de que Dios es amor", escribe Jürgen Moltmann, "que en principio quebró el hechizo de la doctrina aristotélica del Dios" (e.d. 'impasible'). "Si Dios fuera incapaz de sufrir... entonces también sería incapaz de amar, [mientras que] el que es capaz de amar es, asimismo, capaz de sufrir, porque también se abre al sufrimiento que involucra el amor." Seguramente esa es la razón por la cual Bonhoeffer escribió desde la prisión a su amigo Eberhard Bethge, nueve meses antes de su ejecución: "Sólo el Dios sufriente puede ayudar."