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jueves, setiembre 17, 2009

Frente al mar

Frente al mar es donde hallo un poquito de mí,
un poquito de paz
un toque sutil de la ansiada libertad,
el espacio suficiente como para abrir mis brazos y volver a soñar;
el tiempo justo para advertir que no hay tiempo,
ni tempestades, ni gritos que encallecen el alma.

Frente al mar, converso conmigo mismo,
me advierto, me exhorto, me consuelo,
tanto pasado trunco,
tantas sonrisas deshechas,
tantos votos grises,
tanta esperanza por venir.

Frente al mar me encaro y me pregunto ¿Quién soy?
si soy feliz con lo que fui, o con lo que seré,
un buen recuerdo de terceros,
una gratitud siempre presente,
un abrazo de amigo,
un hombro de padre.

Frente al mar y solo frente al mar,
puedo cambiar esas lágrimas por una sonrisa nueva
esa tristeza por aquella alegría del corazón,
ese error por la experiencia para no equivocarme más,
y sobre todo, frente al mar,
puedo cambiar mi soledad por tu compañía Señor.

sábado, setiembre 27, 2008

La soledad

Un solitario comete actos de soledad, y en efecto, llegar a la casa por inercia, abrir la puerta y observar que todo sigue igual.
Llegar a la habitación luego de sortear las inquisidoras preguntas de los familiares, para que por fin, de una vez por todas, abandonarse en la fria cama testigo de las mil preguntas formuladas y las muchas mas respuestas ensayadas.
Y mirando el techo, que se acerca hasta casi aplastar el pecho que sigue con sus preguntas, pero ya sin respuestas.
¿Y dónde esta Dios en todo esto?
¿Dónde una palabra que caliente el corazón, o una sonrisa que permita ponerse en pie y afrontar la vida. ¿Y dónde los amigos? los verdaderos, aquellos con los que se reía uno a carcajadas cuando uno tenía 20 años, luego de un fulbito, o de un cumpleaños al son de la guitarra y el bombo.
¿Y lo peor? ¿Dónde estoy yo? ¿Dónde mi alegría, dónde mi buen humor? ¿Dónde mis ganas de vivir y servir a los que me rodean?
Y mientras mis ojos cansados del trajin diario se van cerrando, sólo una palabra aparece en mi mente, es una pequeña palabra que la conozco desde que era pequeño... muy pequeño.
"Papá"
Y escucho el piano que acompaña a esta sencilla palabra, tan dulce, tan llena de significados, de aquellos que pueden llenar al corazón más aturdido y desconsolado... un corazón debilitado por su propio egoísmo.
Una vieja canción empieza a hacerse paso, apenas la recuerdo:
Así como soy, pequeño e infiel también,
te quiero cantar ¡Oh Dios te todo poder!
te quiero decir,
sencillamente papá
y a tu amparo fiel, no saber de soledad y poder cantar...
Aceptalo así, mi canto que sube a ti,
mi gran emoción es decir papá.
Pensar que a tu pecho van, a cesar mis lágrimas...
saber que hay amor en ti,
decir como un niño,
decir simplemente papá... papá.